Carta abierta publicada por Manuel López Muñoz en su blog El latinista irredento sobre la necesidad de que la optativa Retórica y Oratoria se adscriba al profesorado de Clásicas.

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Estimado Sr. Consejero:

Según he visto en el Boletín de la CAM, han tomado ustedes la decisión de ofrecer en la ESO una optativa denominada Retórica y Oratoria que se adscribe en exclusiva al profesorado de Lengua española. Permítame felicitarlo por la inclusión de esta optativa que competirá con Canto coral y con Tolerancia y respeto y también señalarle por qué esa adscripción exclusiva a Lengua española es un grave error que demuestra ignorancia o mala fe de los asesores que le hayan hecho la propuesta inicial. Observe que me refiero a sus asesores, ya que me consta que su formación académica no es humanística.

Es un dislate intelectual, científico y académico excluir de la enseñanza de la Retórica y la Oratoria al profesorado de Clásicas. Es un dislate tan grande como impedir que en Ingeniería Química puedan dar clase los químicos o como defender que el desarrollo de la competencia oral se le asigne en exclusiva a los gabinetes de orientación sexual.

Si nos centramos en cuestiones de base científica, permítame indicarle que la Retórica, que es el conjunto de teorías e instrucciones técnicas necesarias para producir y entender enunciados lingüísticos persuasivos, surge en la Grecia antigua, llega a su culmen en la Roma imperial con Quintiliano y va a seguir desde entonces impregnando la formación europea sin perder nunca de vista sus orígenes y desarrollo. A esos siglos no se les confiere estatuto de precedentes, sino plena carga de naturaleza de cuerpo central de la disciplina. Tan cierto es esto que no hay buen manual de Retórica recientemente publicado que no se remita a Grecia y Roma. Aún más: buena parte de los que no son tan buenos manuales también siguen la estela de la teorización grecorromana, aunque la oculten celosamente por un prurito de descubrir el Mediterráneo. Alguna investigación he dirigido sobre esto, por cierto, y tal ha sido el resultado como le cuento.

La Oratoria, por su parte, es la actividad práctica que se deriva del conocimiento de la teoría retórica. Tiene un componente evidentemente relacionado con el desarrollo de las destrezas y competencias comunicativas, luego es lógico que a ellas aporte su experiencia y formación el profesorado de Lengua española (que sin duda se sentirá feliz de librarse un rato de la tiranía de la morfosintaxis). Tiene también un componente directamente relacionado con el aprendizaje de la teoría y técnica retóricas, luego es más que lógico vincularla al profesorado de Clásicas. Recuerde que somos los clásicos los encargados de transmitir el legado de la cultura clásica, uno de cuyos logros principales es, precisamente, la educación en valores ciudadanos a través de la Retórica.

Esta disciplina forma parte de nuestra formación académica y del conjunto de valores que ayudamos a transmitir y perpetuar, luego no se nos puede dejar al margen de ella como si no tuviéramos arte ni parte. Sin el conocimiento de la Retórica, la Oratoria se reduce, en el mejor de los casos, a mera verborrea y, en el peor, a pura simpleza hablada.

En cuanto a la formación del profesorado, me permito señalarle que Retórica y Oratoria son parte de los planes de estudio de Filología Clásica y que, cuando se imparten en otras titulaciones, los de Clásicas las impartimos. Casi un cuarto de siglo llevo enseñando estas materias en la titulación de Hispánicas de la Universidad de Almería y no lo estaré haciendo tan mal si la ANECA que usted dirigía me concedió la acreditación nacional para el cuerpo de Catedráticos de Universidad, ¿verdad?

Como verá, pues, dejar al profesorado de Clásicas fuera de la asignatura de Retórica y Oratoria es una propuesta insostenibleab origine que solo puede proceder de alguien que ignora la esencia de la asignatura o ha decidido esconderla por el inconfesable motivo que sea. En ambos casos, la incompetencia de esos asesores resulta perjudicial para la formación del alumnado y convierte una buena propuesta en una chapuza.

Sr. Consejero, la Retórica y la Oratoria deben ser enseñadas mediante la colaboración del profesorado de Lengua española con los especialistas en Filología Clásica. En consecuencia, la propuesta que ha aparecido en el boletín de la CAM debería ser modificada cuanto antes para evitar la perpetuación de algo que, o bien obedece a ignorancia, o bien resulta ser un lamentable ejercicio de intrusismo profesional del que le han hecho a usted partícipe involuntario.

Si yo estuviera en su lugar, Sr. Consejero, despediría a esos asesores y pediría asistencia a auténticos conocedores. Hay en España y en su propia Comunidad muy buenos expertos en la materia, especialistas en Filología Clásica y reputados estudiosos y docentes de la Retórica. Si nadie le proporciona nombres, yo me ofrezco a ello. Incluso más: si le hace falta, quedo a su disposición para orientarlo en lo que haya menester.

Y me ofrezco a asesorarlo gratis, que con la educación no se juega y ya le deben de haber costado bastante dinero a la Comunidad de Madrid esos asesores incompetentes que tan malos servicios le han prestado a usted, Sr. Consejero.

Manuel López Muñoz

Profesor Titular de Filología Latina y socio fundador de la Organización Iberoamericana de Retórica

Universidad de Almería